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El resto de las camas estaban vacías. Supongo que debía tomármelo como algo bueno. Lo único que me extrañaba si ese lugar era de verdad una enfermería es que no hubiese nadie más por allí, por si venía alguien muy grave o enfermo. Era todo lo opuesto a lo que pasaba en mí… mundo, dónde había tanta gente mal que si alguna vez te ponías enfermo tenías que esperar uno cuantos años para que te atendiesen. O por lo menos de eso se quejaba todo el mundo, no era mi caso.
Por fuera se extendía un inmenso pasillo con ventanas a un lado y puertas de madera maciza al otro. Todas estaban cerradas por lo que no podía imaginarme lo que habría al otro lado. Esto era un colegio así que deberían ser clases, pero después de todo lo que me habían contado me esperaba cualquier otra cosa. Peté en una puerta para ver si pasaba algo aunque solo tuve tiempo de golpearla dos veces antes de que Robyn me apartase y me dijese que eso era de mala educación.
— De mala educación sería que entrase sin avisar. — le contesté.
Y me lanzó tal mirada que me entraron ganas de no volver a hablar durante mucho tiempo.
— Lo más seguro es que no haya nadie, — dijo Tommas — no solemos estar por estas clases.
A través de las ventanas podía verse que el colegio estaba construido en forma de cuadrado y que en cada vértice había una torre. No sé cuántos pisos tendrían las torres pero el edificio tenía siete y nosotros debíamos estar en el tercero. En el centro había un jardín atravesado por ocho caminos formando el dibujo de una rueda de carro. En uno de los camino había clavado un palo o una palanca, estaba en uno de los extremos por lo que desde donde estábamos nosotros apenas se veía.
Al girar la esquina… me equivoco, no había esquina. Solo un hueco enorme que conectaba todos los pisos. Si querías ahorrarte tiempo para bajar hasta el primer piso parecía un buen método tirarse por ahí.
— Tommas, ¿a dónde nos llevas? — le preguntó Robyn.
— ¡En su primer día tiene que usar el portal guay!
— ¡Son todos iguales! — le reprochó mi amiga.
— De eso nada, el del ala norte fue creado por Benjamin, eso lo convierte en el mejor sin comparación con el resto.
Robyn suspiró, aceptando su respuesta como algo irrevocable. Y ese suspiro acabó convirtiéndose en un gesto de diversión.
Tras girar otra esquina nos detuvimos delante de un umbral de tres veces mi altura y con el ancho de una puerta doble, con el detalle de que no había ninguna puerta. Ni se veía lo que había al otro lado. En su lugar todo estaba tapizado por una especie de película translúcida verdosa, tenía unas ganas tremendas de tocarla. Y no hablemos ya de ese umbral, me encantaba tocar cosas en relieve y este estaba repleto de formas sinuosas engarzadas unas con otras y atrapadas en el interior de cuadrados y otras figuras geométricas cuyo diseño no había visto antes. Parecía estar hecha de una madera más negra que la oscuridad, que al mirarla te atrapaba intentando arrastrarte a lo más profundo del inframundo,
— Piensa en piso al que quieres ir y atraviesa el umbral. — me dijo Tom.
— ¿Y ya está? — le pregunté.
— ¿Qué más querías? Es como un ascensor pero sin tener que esperar. Vamos al principal, ni se te ocurra pensar en otro, al principal ¿vale?
— ¿Y si pienso en un piso que no existe?
— Entonces más te vale no correr porque te vas a dar un golpe tremendo contra el portal.
— ¿Y si pienso en dos pisos a la vez?
— No lo sé, pero si quieres probarlo no te detendré.
— ¡Ni se te ocurra! — intervino Robyn.
— No tenía pensado hacerlo, por el momento. — le contesté.
— Ni ahora ni nunca. — puede parecer que esté arruinando la diversión pero cada vez que intenta frustrar uno de mis planes es porque ella tiene uno mucho mejor.
— ¿Y si convenzo a alguien de que lo haga por mí?
Su sonrisa se ensanchó antes de contestarme.
— Me parece mejor… — los dos miramos a Tom a la vez.
Este se quedó unos segundos mirándonos alternativamente con cara de incredulidad y después añadió con sonrisa pícara.
— ¡Eso será si conseguís pillarme vivo!
Corrió como un relámpago hacia el portal y justo antes de entrar gritó “principal” para atravesar el umbral y desaparecer. Yo iba a correr detrás de él pero Robyn me detuvo poniéndome una mano en el hombro.
— Para estar más seguros mejor di en alto a qué piso quieres ir, así no habrá ningún problema. — sugirió.
Y así lo hice. Cruzar el portal fue como intentar pasar a través de una lámina de agua. Notas una ligera presión que intenta frenarte, que te atraviesa como si durante un instante se te cortase la respiración.
Al otro lado, Tommas estaba apoyado de brazos cruzados en lo que parecía la puerta de la entrada del colegio. Se supone que aquello era una persecución, pero al tardar tanto en atravesar el portal, aunque en realidad no fueran más de unos segundos, el juego había terminado. Por el momento.
Cuando el chico vio a Robyn aparecer justo detrás de mí, se incorporó y nos indicó con la cabeza que lo siguiéramos.
Al otro lado de la puerta resultaba imposible ver el cielo. Un largo camino rodeado de árboles se extendía hasta llegar a una pequeña plaza en el centro de la cual había la estatua de un ángel, del que desde dónde estábamos solo se veía la espalda de la que fluían unas alas del tamaño de un hombre adulto, o más.
Eran los árboles lo que más llamaba la atención. Tan grandes que cubrían el cielo con sus ramas, tan impenetrables que mirases a donde mirases allí estaba el verde de sus hojas o del musgo de sus troncos y  tan vivos que al pasar podías ver cómo se inclinaban mecidos por el viento haciendo una reverencia. Y aunque ni un rayo de sol era capaz de atravesar su manto, al camino no le faltaba ni una pizca de luz.
Me habría encantado quedarme mirándolos más tiempo, percibiendo la textura de cada una de sus partes, sintiendo la vida que fluía por cada una de sus venas, los insectos, las aves que aquellos árboles podían albergar en un lugar como ese, pero llevaba mucho tiempo guardando más preguntas de las que puedo soportar y a cada paso que daba seguían surgiendo tres nuevas.
Ya sé que soy raro y a mucha honra, si no fuera como soy nunca habría descubierto que la sabía de aquellos árboles circulaba de uno a otro mediante estructuras de forma similar a una telaraña que se encuentran uniendo a todos los árboles entre sí. El chiste está en que esas telarañas están recubiertas por boeng, una substancia que altera el índice refractivo de las cosas logrando que dejen de absorber y reflejar la luz, es decir, las hace invisibles. Lo que significa que no le recomendaría a nadie que se saliese del camino porque aunque esa especie de telarañas no es pegajosa, una vez que te atrapa cuanto más forcejeas más difícil es liberarte. Hasta el punto de que la única manera de salir es con fuego mágico, y no existen muchos seres capaz de usarlo. Lo mejor es que si no logras liberarte rápido, Kleptocs, la criatura que habita en aquellos árboles, te devora. Pero eso ya otra historia sin importancia.
— ¿Y por qué es diez años la edad mínima para entrar en el colegio? — pregunté a Tom.
— Cuando te conteste a eso vas a hacerme muchas más preguntas. Así que si esperas un poco te contestaré a todo junto.
— ¿Por qué?
— Tú no te callas nunca, ¿verdad?
— La gente suele decir que mi problema es que no tengo término medio.
— ¿Me estás diciendo que eres capaz de estar más de cinco minutos sin hacer preguntas?
— A veces se pasa horas sin decir nada. — intervino Robyn.
— Y cuando lo hago todo el mundo piensa que tengo algún problema. — añadí — Por cierto, — señalé a Tommas para que quedara claro que le estaba hablando a él, a lo que Robyn me dio un golpe en la mano porque según ella señalar era de mala educación, así que la aparté (algún día se cansaría de corregirme). — si crees que te has librado de hacer el experimento estás muy equivocado.
Parecía que Tom iba a contestarme cuando dejé de prestarle atención para fijar la vista en algo mucho más interesante. Ya habíamos llegado al final del camino y justo delante de mí se alzaba la parte trasera de la estatua que había visto a lo lejos. Sus alas seguían siendo lo más llamativo, en aquella zona no había árboles y la luz del sol incidía directamente sobre ellas haciendo que emitieses una especie de fulgor tenue de color blanco.
Tan concentrado estaba mirando la estatua que no me di cuenta de que se acercaba alguien más de frente y mientras la rodeaba me di de bruces contra alguien, que si se hubiera fijado bien por donde iba se habría ahorrado el chocarse conmigo. El golpe no fue muy fuerte pero, como no me lo esperaba, trastabillé hacia atrás y me caí.
— Por favor, no. — Oí la voz de un chico mientras me levantaba.
Mi cara quedó enfrentada a la de una chica que parecía de nuestra edad o tal vez un poco mayor, pero era más alta que yo de manera que mis ojos quedaban a la altura de su boca. Sus labios no eran del típico tono rosado, eran azules, nunca los había visto de ese color. ¿Sería su color natural o estarían pintados? No parecían estar pintados. Debería dejar de abstraerme tanto, siempre me lo decían.
— Deberías dejar de abstraerte tanto y prestar atención a lo que estás haciendo. — Si te fijabas mientras la chica hablaba sus labios no parecían pronunciar las palabras que estaba diciendo. ¿Sería eso cosa del traductor? — Por tu bien espero que me estés haciendo caso y no tenga que volver a repetírtelo en otra ocasión.
— ¿Qué? — Levanté la cara para mirarla un momento a los ojos. Unos ojos azules que hipnotizan y que por alguna razón desentonaban en comparación a su cuerpo, era como si esos ojos no le perteneciesen. Lo que si estaba claro era que esa mirada no era normal en alguien de su edad. Cualquier mirada asesina de Robyn habría parecido un pucherito en comparación a esa, hasta daban ganas de llorar del miedo. “Daniel, la has liado” me dije, “otra vez”.
¡No! — dijeron varias voces al unísono, entre ellas pude reconocer la de Robyn y Tommas.
Antes de que ocurriera nada pude ver por el rabillo del ojo que detrás de la chica había otros dos niños más. Y entonces todo se volvió borroso. No podía respirar. Tenía algo cubriéndome la cabeza, distorsionando lo que veía, me llevé las manos para intentar tocarlo y lo atravesé como si se tratara de agua. Entré en pánico, no poder respirar no ayudaba nada. Robyn parecía estar gritándole a la chica pero no le presté mucha atención porque tenía mejores cosas que hacer. Entre ellas intentar tranquilizarme y utilizar el oxígeno que me quedara para descubrir que estaba pasando. Espera… no me dejaba respirar, era transparente, se movía distorsionando las imágenes y cuando intenté tocarlo… ¿agua? No tenía ningún sentido, ¿por qué tenía un charco de agua en la cara? ¡Oh! Por un momento debía haber olvidado donde estaba. Pero si de verdad era esa chica la que lo había hecho, estaba loca. Aunque claro, si salía de esta jamás volvería a chocarme con ella, en el fondo era un buen método.
Forcejeaba con el líquido intentando abrir paso a un último resquicio de aire, pero había llegado a mi límite, ya no podía aguantar más sin respirar, así que inspiré involuntariamente. Mientras notaba como me llenaba de agua pensé que ya no podía estropearlo más, me equivocaba. Seguí tragando bocanadas de agua en intento inútil por conseguir algo de oxígeno, si iba a ahogarme por lo menos hacerlo bien, con las vías respiratorias hasta arriba de agua. Me gustaría haberme visto desde fuera, un niño tirado en el suelo intentando respirar como pez fuera del agua, si mi vida no corriera peligro (otra vez) me habría resultado hasta gracioso, o no.
Los pulmones me ardían, se sentía muy similar a cuando me dolía el corazón, aunque lo que me estaba pasando era mucho más intenso. Y llegó el momento en el que ya no pude tragar más agua, y tampoco sentía el impulso de respirar. La sensación de asfixia había desaparecido. Con el charco todavía cubriéndome la cabeza, me incorporé despacio porque estaba un poco aturdido. Todos se quedaron mirándome fijamente y yo estaba… bien. Espiré por fin, dejando salir burbujas de aire por la nariz y volví a tomar agua. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Respirar agua? ¡Estaba respirando debajo del agua! ¡Era como un pez! Genial, de todos los poderes que había en todos los universos, yo tenía el que más molaba para un humano: respirar debajo del agua. Solo una cosa habría sido mejor que eso: el poder de hablar con las plantas. ¡Ah, no! ¡Ese ya lo tenía! Lo que pasaba es que nunca me contestaban.
La chica siguió mirándome hasta que se dio por vencida e hizo que el agua desapareciera con aires malhumorados. Ya podría respirar como una persona normal, sino fuera porque tenía los pulmones llenos de agua y era incapaz de expulsarla por mucho que lo intentara. Robyn, frenética, se colocó detrás de mí y me dio unos golpes en la espalda que no sirvieron de nada. Entonces uno de los chicos que estaba junto a la loca del agua, el que llevaba unos cacos rojos para escuchar música al cuello, golpeó el aire con la mano abierta y justo después sentí un golpe seco en el pecho que me hizo vomitar parte del agua. A partir de entonces pude expulsar el resto del líquido con relativa facilidad, Robyn seguía dándome golpes en la espalda para intentar ayudar.
— Ya está, — le dije — deja de tocar. Ya estoy bien.
— ¿Seguro?
Antes de contestarle miré a la chica, había intentado ahogarme y parecía todavía más enfadada que antes.
—Sí, sí, tranquila.
— Deberías controlarte un poco. — le dijo el chico que había golpeado el aire a la loca, pero esta lo ignoró completamente. El chico tenía cicatrices cubriéndoles los brazos, aunque apenas se le notaban, no eran como la que tenía el padre de Robyn. Y aunque hubieran sido tan evidentes, habrían dejado de llamar la atención en el momento en el que te dieras cuenta de que tenía el color de los ojos invertidos. Las pupilas eran blancas, el iris azul y el blanco se había vuelto negro. Esto empezaba a parecer el país de las setas alucinógenas. En una pernera del pantalón tenía atada una cinta igual a la de Robyn y Tommas pero de color azul claro.
— Ni se te ocurra volver a hacer algo así. — dijo Robyn bastante irritada.
Pensaba eso la pondría más furiosa pero las palabras de Robyn sí le afectaron y durante un instante, tan corto que nadie más se había dado cuenta, su rostro se ensombreció por una destello de arrepentimiento. Era eso o gases.
— Vamos, Robyn, al chicho no le ha pasado nada. No te enfades. — contestó el otro niño. Este llevaba una camiseta de manga corta con una llama dibujada en cada manga, y justo bajo la maga derecha podía verse su cinta, dorada. Habría sido el típico chico guay de la clase si no fuera por el ridículo peinado que llevaba, con un flequillo que le tapaba toda la frente y algo de las orejas (me recordaba a alguien de mi mundo).
— ¡A ti quién te he preguntado Jamie! — replicó Tommas.
— Tu cara de memo, me lo estaba pidiendo a gritos.
— ¡Qué casualidad!, la tuya me está pidiendo un puñetazo. Y tu culo una patada.
— ¡No es momento para discutir! — intervino el de las pupilas blancas.
— ¡Cállate! — le dijeron  los dos a la vez.
— ¡Ya basta! Tiene razón estoy bien, asunto zanjado. Si tantas ganas tenéis de que os peguen puede encargarse Robyn más tarde.
— ¡Eh! — exclamó la aludida.
— ¿Qué? Yo no estoy a favor de la violencia… en determinadas circunstancias. Ahora, vámonos de una vez.
— Espera, por favor. Sentimos todo lo que acaba de pasar, no volveremos a repetirlo. — quién podría decir que alguien con el color de los ojos invertidos podría llegar a ser la persona más razonable de un lugar como aquel.
— Lo dirás por ti. — añadió la loca.
El niño ya debía estar acostumbrado al comportamiento de la loca porque hizo como si su último comentario nunca hubiera sido pronunciado y continuó con lo suyo. Miró primero a Robyn y después a mí.
— ¿Eres tú Daniel?
— Sí… — contesté extrañado de que alguien supiera mi nombre sin haberlo dicho antes.
La loca continuó con su imperturbable mirada asesina mientras el chico del flequillo se adelantaba para mirarme más de cerca.
—Me llamo Cayo.
Y antes de que pudiera decir algo más, añadió el pesado del flequillo:
— No sé por qué sigo esperando que los de vuestro mundo seáis más impresionantes. No hay ninguna diferencia entre tú y yo. — Robyn se dio cuenta de que iba a contestarle algo no muy amable porque me dio u codazo para que no abriese la boca. — Yo soy Jamie Bei. Mi mundo está organizado de la misma manera qu el tuyo, ¿sabes? Ciencia, tecnología, arte… es todo igual. Como una copia exacta.
— Vale. — no me importaba en absoluto, pero no quería que Robyn volviera a golpearme o regañarme por decir algo un poco más borde de lo normal.
— Y ella es… — Jamie se detuvo al ver que estaba siendo rodeado por una serpiente de agua.
— No necesito que nadie hable por mí. — ese comentario hizo sonreír a Robyn.
Parecía que la chica del agua no iba a presentarse, por mi estaba bien, no sería la primera vez que hablaba con alguien sin tener la menor idea de cómo se llamaba.
— ¿Todo el mundo aquí tiene poderes?
— Claro, todos tenemos alguna habilidad que nos hace distintos al resto, en el caso de Susan es una ira desbocada.
En ese momento un puño gigante de agua golpeó a Tommas en el estómago. Sus ropas sintonizaban bien con su carácter, parecía la guerrera de alguna tribu nórdica y utilizaba la cinta con el mismo símbolo de siempre como un cinturón. Más adelante descubriría que vivía en una zona de clima tropical y que solo usaba ropa de abrigo por llevarle la contraria al resto. Además las temperaturas extremas no le afectaban tanto como a la gente normal así que en realidad ella sentía lo mismo fuera desnuda o como un esquimal.
Entonces una mancha negra aterrizó justo al lado de Susan. La única razón que se me ocurría para no haberla visto antes es que estaba subida a la estatua, escondida detrás de sus alas o algo así. Pasó por detrás de Susan, de manera que parte de su cuerpo quedara tapado por el de la chica, y me miró.
— Hola, ¡qué cosita tan adorable! — le dije a la nutria con el tono de voz que utilizan los adultos con los niños pequeños. — ¿Cómo te llamas?
Salió de detrás de Susan, se irguió sobre sus patas traseras, quedando su cabeza a la altura de la mía, e inspiró una vez como si me estuviera olfateando.
— ¿Tú contestas a los humanos cuando te hablan como si fueras estúpido? — repuso la nutria.
— Touché. No volveré a hacerlo. — la miré un poco más y… — Espera, ¿qué?
— Sí, lo sé. Soy muy alto para ser una nutria de río.
— No es eso. ¿Por qué tienes los ojos azules?
— Soy un eda eniyan, animal mágico, más grande, más hablador y más seductor que un animal normal.
— ¿Y lo de la camisa?
— ¿Qué pasa solo vosotros podéis llevar ropa?
— No, pero los modelitos que le ponen los amos a sus mascotas son absurdos e inútiles.
— Olvidas que yo no soy la mascota de nadie, Susan es mi compañera. — aclaró.
— Hmm. Supongo que lo entiendo. Mi hermano se llama Srödingger, es un gato.
— ¿Hermano?  — dijeron Jamie y la nutria al mismo tiempo.
— No sé, me parece la mejor manera de describirlo. Para mí “hermano” es el máximo nivel de afecto que puedes sentir por alguien.
— ¿Pero tu gato no es un animal normal y corriente? — preguntó Jamie.
— No entiendo qué esperas que responda. — Así que continué dirigiéndome a la nutria — Aún no me has contestado a cómo te llamas
— En lo que a mí respecta todavía no me lo has preguntado.
— Técnicamente sí que lo he hecho.
— Pues yo no he oído salir de ti las palabras correctas para esa pregunta, y recuerda que tendré en cuenta la maraña de sandeces que sueltes antes o después de formularla.
— ¿Vas a dejar que un animal te gane en una batalla verbal? — Volvió a interrumpir Jamie, por suerte Susan le metió un tapón de agua en la boca… y después se lo sacó por la nariz.
Mientras el besugo agonizaba, el resto seguimos a lo nuestro como si no hubiera pasado nada. Un castigo justo para un justo pesado, empezaba a gustarme aquel lugar. Volví a intentarlo.
— ¿Cómo te llamas?
— Waily.
— Bueno, ahora que ya nos hemos presentado todos si nos disculpáis hemos quedado con alguien. — dijo Cayo — Ha sido un placer.
Íbamos a despedirnos cuando en el último momento Waily volvió a abrir la boca.
— Permíteme que te dé el mismo consejo que les he dado a tus compañeros. Ten cuidado, chico, lo primero que debes aprender es que esto no es un cuento de hadas.
Ya, en los cuentos que hadas todo el mundo está dispuesto a ayudar al protagonista porque saben que se puede confiar en él por encima de cualquier otra cosa. Lo que es un error por parte del héroe no aprovecharse de eso hecho.
— Si me estás diciendo que no me fie de lo que me dicen… has acudido a la persona equivocada. Ni siquiera se distinguir cuando alguien está siendo sarcástico. Por cierto, ¿eres macho o hembra?
Se quedó un momento mirándome, nadie más habló, nadie intentó despedirse, todos esperaban a que la nutria añadiese algo más y así fue.
— ¿Nos vamos?
Cuando ya se habían alejado un poco Tommas suspiró.
— A veces no sé qué es mejor intentar hablar con Susan sin acabar ahogado o dejar que Waily te deje con las ganas de seguir discutiendo con él.
— A mí me parece evidente. — contesté.
— Sí, tienes razón.
Nos quedamos mirando cómo se marchaban. Vista desde atrás Susan hasta parecía normal, los rayos del sol se reflejaban en su pelo negro emitiendo pequeños destellos. La nutría su subió a un de los árboles con gran gracilidad para desaparecer entre las ramas. Y todo eso sin quedarse pegada en el boeng.
Waily sabía hablar, eso no se lo iba a negar, y desde mi punto de vista era algo que no muchos sabían hacer.
— ¿Por qué has dicho lo de discutir? — pregunté a Tom.
— ¿No le preguntaste lo de si era macho o hembra para provocarla?
— No, esa sería una manera ridícula de iniciar una discusión. Ni siquiera Robyn se enfadaría por algo así.
— Lo dices como si yo me enfadase por todo. — intervino ella.
— Bueno, no llevo mucho contigo y ya sé que eres de genio pronto. — dijo Tommas.
— Lo estáis diciendo para provocarme. Y tú. — me señaló. Estaba empezando a levantar la voz. — Sabes muy bien que la única capaz de acabarme con la paciencia es Eva. Ni siquiera tú lo logras, y eso que haces muchos méritos.
— Ya, pero vuestro problema es exagerado. Si fuerais bombas atómicas seríais capaces de destruir el mundo incluso antes de que empezaran a construiros. ¡Veros discutir es como una carrera de plátanos!
No estoy muy seguro de que fuera eso lo que quería decir, cuando me levantan la voz empiezo a pensar en muchas cosas a la vez y se mezcla todo. Como una macedonia. A lo mejor de ahí venían los plátanos.
— ¿A qué viene eso? — dijo Tommas
— No lo sé, es lo primero que se me ha ocurrido.
Toda mi atención se había centrado ya en la estatua que vista de frente era impresionante. Un ángel esculpido de tal manera que cada pequeño detalle desprendía poder. Su expresión seria y al mismo tiempo calmada, sus puños cerrados, su postura erguida, el símbolo de su pecho. Aquel dichoso Sol otra vez. Y un nombre en el pedestal.
— Es Benjamin Nialor. — dijo Tommas — El creador de este y tu mundo. El creador y señor de todo. Juez de la existencia.

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:iconnakuru-nebelung:
Nakuru-Nebelung Featured By Owner Jun 5, 2014
Qué bonita galería :) !!! Da gusto encontrar españoles con talento :) .

Mantén alto ese nivel!!
Reply
:iconisraelbecerragalo:
IsraelBecerraGalo Featured By Owner Aug 23, 2013
oh me gusto las pag de dragon sing, en especial el diseño de trajes y el sombreado
Reply
:iconsinnombreespecifico:
sinnombreespecifico Featured By Owner Jul 25, 2013  Hobbyist Writer

si no he puesto tu comic a favoritos es porque ya es muuuy argo, por eso te lo digo en un comentario... ¡ME HA ENCANTADO X3! Eres mu nuevo idolo enserio, y cuando tenga tiempo me quiero leer la narracion :3


Bueno, pues eso, espero que lo continues pronto ;)

Reply
:icondarknessfalls-sl:
DARKNESSFALLS-SL Featured By Owner Jan 9, 2013  Hobbyist Traditional Artist
Kool stuff man
Reply
:icondanielgreys:
DanielGreyS Featured By Owner Jan 18, 2013
Thanks! ^^
Reply
:icondarknessfalls-sl:
DARKNESSFALLS-SL Featured By Owner Jan 19, 2013  Hobbyist Traditional Artist
Np you should check out some of our work if you dont mind
Reply
:iconeiden-enea:
Eiden-Enea Featured By Owner Jan 5, 2013  Student General Artist
tu has hecho todo ese comic? O_O
Reply
:icondanielgreys:
DanielGreyS Featured By Owner Jan 5, 2013
Si^^
Pero aun no se dibujar muy bien en el ordenador
Reply
:iconeiden-enea:
Eiden-Enea Featured By Owner Jan 8, 2013  Student General Artist
estas de broma? O3O voy leyendo el comic por la pagina ´30 más o menos y es la leche!, la calidad del dibujo es tremenda, nunca habia visto nada igual O_O, te voy a seguir muy de cerca eh? xDD, y por cierto, dibujas que te cag... en el ordenador
Reply
:icondanielgreys:
DanielGreyS Featured By Owner Mar 11, 2013
Bueno, bueno, tan poco es para tanto. Si no me distragese tanto cuando estoy dibujando a lo mejor lo haría todo un poco más rápido xD
Reply
(1 Reply)
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